miércoles, 20 de marzo de 2013

Simplemente muerto

Sombras. Sombras de la nostalgia que rodean tu tumba. Sin pensarlo, en un simple segundo toda tu vida se ha manchado con la sangre de tus muñecas. Sufrimiento en los ojos de otros y placer en los tuyos. Tu cuerpo enterrado en la sombra del valle de la muerte ahora reposa entre las tierras del infierno. El viento gélido del norte que congela la lluvia en el aire es tu nuevo abrigo. ¿De que sirve? Ha muerto un genio, ya nada merece la pena. Se echan de menos los momentos en los que sonreías mientras tu pelo ondeaba al viento. En esos momentos eras un alma perdida dentro de una realidad imaginada. Disfrutabas al oler el perfume de la muerte en un cuervo, un cuervo que encontraste en la naturaleza. ¿Como podías ser tan perfecto? ¿Seguro que fuiste real? Tal vez no fue bueno tu llegada a ese nuevo sitio, tal vez si. Seguramente si, porque si no hubieras llegado hasta ese paraíso que para ti era una cárcel, ahora mismo no sabría quien eres. Al no haber podido conocerte me doy cuenta de que tu obsesión me la has transmitido. Gracias por ser como yo sin apenas saber quien soy. Ahora, ese cuervo muerto que tu cuidabas viene a mi y prometo que lo protegeré hasta mi propio fin, haciendo perdurar esa esencia que tu transmitías al cantar. La leyenda nunca muere.


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